No tengáis miedo a abrir las puertas a Dios.

¡Santo Súbito!  El Papa de la ESPERANZA.

Reliquia de San Juan Pablo II,  de Casa de María Reina de la Paz.

IMG_4465

Os puedo contar una anécdota, cuando murió San Juan Pablo II, estábamos con unos amigos cenando y estábamos muy apenados, salimos de la cena y cada uno se fue a su casa en silencio, como sin rumbo. A los pocos días dijeron que ya no se podía ir a Roma porque estaba colapsada la cola y ya no permitían mas personas para ir a dar su ultima condolencia. Pero se nos ocurrió tomar el primer avión destino a Roma solo para estar allí, aterrizamos en Roma y fuimos directamente a la cola, nos pusimos en ella y increíblemente cerraron las puertas de San Pedro detrás nuestro, sentimos el estruendo de las inmensas puertas como se cerraban y detrás nuestro no había nadie que nos empujara, nos quedamos prácticamente solos de rodillas en oración delante del cuerpo de San  Juan Pablo II. Entonces entraron todos los obispos y lo rodearon de rodillas, pudimos estar allí, nadie nos echaba, cuando salimos nos quedamos durmiendo practicante de pie en la misma puerta de San Pedro, no cabía ni un alfiler, sus paisanos polacos no paraban de rezar y llorar a nuestro lado. recuerdo un polaco descalzo frente a mi, con una imagen inmensa de la virgen, me impresiono, no se movió de allí en toda la noche, descalzo, de pie en oración.

A la mañana siguiente la Plaza San Pedro estaba abarrotada de pancartas que decían “Santo Súbito”, pudimos oír  en directo, junto al obelisco, la emocionante homilía del que sería  el futuro Papa Benedicto  XVI, el Papa de la FE.

Al día siguiente fuimos a la misa por el Papa y en ese momento pensamos en nuestros amigos , como les hubiera gustado estar allí, pero no les dijimos nada en esa cena, de repente nos giramos para dar la paz y en el banco de atrás milagrosamente estaban nuestros amigos, ellos también estuvieron allí.” Que alegría saber que todos estamos siempre allí unidos en comunión y oración”