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UNIÓN  EUCARÍSTICA  REPARADORA

Marías del Sagrario y Discípulos de San Juan

¿Por qué Marías? ¿Por qué Discípulos de San Juan?
Porque fueron ellas las que supieron estar de pie junto a la Cruz
“Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y junto a ella al discípulo que tanto amaba…” (Jn 19,25-26).
Así lo expresa el Fundador:
“Razón del nombre:

Se dice de las Marías porque trata de reanudar e imitar cerca del Corazón Eucarístico abandonado el ejemplo de María Inmaculada al pie de la Cruz y de aquellas piadosas mujeres del Calvario, llamadas por el pueblo cristiano con el nombre familiar de las Marías”.

La Obra de las Marias de los Sagrarios nace el 8 de diciembre de 1911, festividad de la Imaculada Concepción,  fundada por San Jose Mª Rubio S.J., con el fin de acompañar y reparar a Jesus Sacramentado.

Con este mismo fin funda también a los Discípulos de San Juan.

El fin esencial de la Obra de las Marias de los Sagrarios y Discípulos de San Juan es acompañar al Señor en la soledad de sus Sagrarios, amarle por los que no le aman y reparar por los que le ofenden, rezando muy especialmente por los sacerdotes de las parroquias que tienen encomendadas. Los fines generales son la Gloria de Dios, la santificación de sus miembros y con su ejemplo procurar que se acerquen otras personas a la Eucaristía.

Asímismo las Marias de los Sagrarios y Discípulos de San Juan se ocupan del cuidado y atención de las Parroquias necesitadas de la provincia  y de las necesidades de sus párrocos.

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MARÍA DE LOS SAGRARIOS 

(Sevilla, 25 de febrero de 1877- Madrid, 4 de enero de 1940)

CULTOS ANUALES: 15, 16 y 17 de noviembre del 2017, a las 19:30 horas, Exposición del Santísimo, a las 20:00 horas Solemne Triduo a Cristo-Rey. El domingo 19 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

La celebración de este Triduo será en el Sagrario.

“El 4 de marzo de 1910, ante un grupo de colaboradoras, el reconocido por la Iglesia Universal, Beato Manuel González, y entonces Arcipreste de Huelva, derramó el gran anhelo de su corazón. Así nos lo narra: “Permitidme que, yo que invoco muchas veces la solicitud de vuestra caridad en favor de los niños pobres y de todos los pobres abandonados, invoque hoy vuestra atención y vuestra cooperación en favor del más abandonado de todos los pobres: el Santísimo Sacramento. Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado… os pido por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados”.

Así nació la “Obra para los Sagrarios-Calvarios”. Obra para dar una respuesta de amor reparador al amor de Cristo en la Eucaristía, a ejemplo de María Inmaculada, el apóstol san Juan y las Marías, fieles en el Calvario. La Unión Eucarística Reparadora, iniciada con las Marías de los Sagrarios y Discípulos de san Juan, se extendió rápidamente y abrió camino a la Reparación Infantil Eucarística en el mismo año.

Don Manuel funda los sacerdotes Misioneros Eucarísticos en 1918; la Congregación Religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret en 1921, en colaboración con su hermana María Antonia, la institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas en 1932, y la Juventud Eucarística Reparadora en 1939.

La rápida propagación de la Obra en otras diócesis de España y América, a través de la revista «El Granito de Arena», le impulsó a solicitar la aprobación del Papa. Don Manuel llegó a Roma en 1912, y el 28 de noviembre fue recibido por el Papa San Pío X, a quien fue presentado como «el apóstol de la Eucaristía». San Pío X se interesó por toda su actividad apostólica y bendijo la Obra.

Estas fueron las palabras de Juan Pablo II el día de su beatificación: “Esa fue la gran pasión del nuevo beato Manuel González García, obispo de Málaga y después de Palencia. La experiencia vivida en Palomares del Río ante un sagrario abandonado le marcó para toda su vida, dedicándose desde entonces a propagar la devoción a la Eucaristía, y proclamando la frase que después quiso que fuera su epitafio: “¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!”. Fundador de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, el beato Manuel González es un modelo de fe eucarística, cuyo ejemplo sigue hablando a la Iglesia de hoy”.