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Santa Teresita de Lisieux: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.” Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”.

El cristiano debe ser paciente como es paciente Dios con cada uno de sus hijos, porque “la persona que no tiene paciencia es una persona que no crece” y se queda en los caprichos de niño.

Quienes acogemos en Casa de María Reina de la Paz han tenido que esperar muchas veces a lo largo de su ardua vida, faltos de amor y condiciones materiales adecuadas. En algunas ocasiones estas circunstancias adversas les han enseñado a saber esperar con paciencia. Muchos conservan la esperanza de que algún día sanarán heridas y volverán a ser gente querida y amada por sus familias, pues en la mayoría de ellos está muy presente el sufrimiento por conflictos familiares no resueltos.

El Santo Padre Papa Francisco nos da una gran lección, nos dice: “ Que Dios nos dé a todos nosotros la paciencia, la paciencia alegre, la paciencia del trabajo, de la paz, nos dé la paciencia de Dios, ésa que Él tiene, y nos dé la paciencia de nuestro pueblo fiel, que es tan ejemplar”.