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Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Pues si no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe. El pecado ofende a Dios y perjudica al hombre. El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento. Santo Tomás de Aquino.

Hay que rezar a Dios y pedirle cada día la gracia de comprender su voluntad, la gracia de seguirla y la gracia de cumplirla hasta el final. La “obediencia a la voluntad de Dios es el camino de la santidad del cristiano”; consiste en que “el plan de Dios se haga”, que “la salvación de Dios se realice”.

En Casa de María Reina de la Paz intentamos obedecer la voluntad de Dios siguiendo el Evangelio. No fue fácil para Jesús, que fue tentado en el desierto y en el huerto de los olivos. No es fácil, por eso rezamos en nuestro cenáculo pidiendo la gracia de querer conocer y hacer la voluntad de Dios. Hacer la voluntad de Dios nos hace formar parte de la familia de Jesús, nos hace “madre, padre, hermana, hermano”, por eso cualquier persona acogida es nuestro hermano, pues es hijo de Dios y parte de nuestra familia.