Las personas en situación de pobreza extrema que duermen en la calle tienen un nexo en común: la desestructuración familiar. Cuando los vínculos familiares se rompen la pobreza presenta su cara más amarga, la de la soledad. En Casa de María Reina de la Paz queremos ser la familia que acoge a los que han perdido el calor de la suya propia. Una familia de familias que comparten la misma mesa al calor de la caridad cristiana y la misericordia de Dios.