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Casa de María Reina de la Paz es una asociación sin ánimo de lucro formada por laicos (grupo de familias) unidos para llevar el mensaje de la Virgen a los más necesitados. Nuestra Asociación pretende, a través del Rosario y la oración, acercar las almas a Dios. Somos Adoradores de nuestro Señor. Tratamos de cubrir las necesidades básicas de quienes se hallan en situación marginal, de quienes se encuentran en circunstancias económicas, sociales o de salud muy limitadas. Queremos rescatar de su soledad a las personas en situación  especialmente vulnerable y desfavorecida, y ayudarles a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios.

Salimos por las calles a repartir oración, recogemos a las personas que están en situación límite y, si existe una intención de cambio personal, los alojamos en nuestro cenáculo.

Llevamos una invitación a cualquier persona que quiera acercarse al Señor y, antes de las salidas, revisamos un pequeño manual que explica nuestro funcionamiento.

Mientras algunos voluntarios realizan las salidas, un grupo numeroso de adoradores permanece en presencia del Santísimo rezando el Rosario, cantando acompañados de guitarras y alabando al Señor.

Durante la salida invitamos a quienes duermen en cajeros, en parques, en la calle, a que participen en la Adoración que se está llevando a cabo en la parroquia, y volvemos con o sin esas personas, pero habiendo vivido experiencias valiosas por haber acogido, hablado, y compartido esos momentos con gente que tiene mucho que explicar. En las mayoría de casos nos encontramos muchos dones y virtudes.

Las necesidades actuales dentro de la asociación son de voluntariado. Necesitamos personas comprometidas que puedan ayudarnos a alcanzar los objetivos de la asociación, que quieran formar parte del proyecto, ser adoradores, o puedan contribuir  rezando y/o participando en las prácticas de piedad, en las actividades formativas, en la gestión de lo que la Casa y los usuarios requieren para su mantenimiento y desarrollo personal respectivamente, en la tramitación de solicitudes de ayudas sociales, así como dedicando tiempo a hacer compañía, cuidar y entablar amistad con nuestros hermanos muchas veces marginados. También necesitamos personas que traigan flores para adornar la parroquia durante las Adoraciones de los jueves y que suministren la comida que se comparte a continuación en Casa de María entre usuarios, voluntarios, vecinos del barrio y de otras partes de la ciudad.

A través de estas experiencias buscamos acercarnos todos a Dios y transformar nuestros corazones de acuerdo a lo que indica nuestra madre la Virgen María:

“Mi Hijo ama a los puros y a los humildes. Los corazones puros y humildes dan vida a las palabras de mi Hijo: las viven, las difunden y buscan la forma de que todos las escuchen”.