Salidas Sta. Teresita Lisieux y otras

La evangelización obedece al mandato misionero de Jesús: «Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado » (Mt 28,19-20). En estos versículos se presenta el momento en el cual el Resucitado envía a los suyos a predicar el Evangelio en todo tiempo y por todas partes, de manera que la fe en Él se difunda en cada rincón de la tierra. Salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos discípulos, que regresan de la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús, que se estremece de gozo en el Espíritu Santo y alaba al Padre porque su revelación alcanza a los pobres y pequeñitos (cf. Lc 10,21). La sienten llenos de admiración los primeros que se convierten al escuchar predicar a los Apóstoles «cada uno en su propia lengua» (Hch 2,6) en Pentecostés. Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto. Pero siempre tiene la dinámica del éxodo y del don, del salir de sí, del caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá. El Señor dice: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido» (Mc 1,38). Cuando está sembrada la semilla en un lugar, ya no se detiene para explicar mejor o para hacer más signos allí, sino que el Espíritu lo mueve a salir hacia otros pueblos.

Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia, lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37).

5º salida:

Salida de familias al encuentro de las personas que duermen en la calle, 28 febrero 2016.

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Muchas familias nos acompañaron en Adoración y salimos a la calle, en un día lluvioso e invernal, al encuentro de las personas que pasaban frío, durmiendo en los cajeros.

!Qué alegría! A estas niñas no las para nadie, ni el frío ni la lluvia, en su vocación de salir al encuentro de los necesitados. Fue como salir con diez apóstoles el día de Pentecostés, pero Judas se quedó en casa porque hacía frío y llovía.

Papa N., músico ambulante que tocó para el Papa en el Vaticano y que lleva quince años tocando delante de la Catedral de Barcelona, nos pidió un Rosario para ponérselo en el cuello,  nos pidió también besar la imagen de la Virgen y nos acompañó a la Adoración. Después nos deleitó con sus canciones con guitarra y armónica.

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Jorge, polaco, con una hija de 13 años, cayó desde una grúa mientras trabajaba. Después de dos meses en el hospital, la empresa que le contrató cerró sin pagarle nada. No tiene trabajo ni dinero, y por eso dormía en la calle, pero desde esta noche ya duerme en Casa de María. En cuanto le dimos la habitación, llegó un padre con dos hijos y nos suplicó que le diéramos acogida porque si no los niños dormirían en el coche, y Jorge les cedió su habitación, se fue a dormir con José Antonio y compartieron habitación. Esa noche Casa de María parecía el portal de Belén.

Estáis todos invitados a rezar, adorar y salir al encuentro de las personas que duermen en la calle. No se precisa invitación.

Mientras un grupo se queda haciendo Adoración al Santísimo,  nuestra coral le canta y rezamos el Rosario, el segundo grupo salimos a repartir oración por las calles.

 

Publicado por

Casademariareinadelapaz

Casa de Misericordia. Cenáculo.

3 respuestas a “Salidas Sta. Teresita Lisieux y otras

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